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TRAICIONADOS:[El triunvirato síndico-militar] |
Perón era historiador militar, y sabía "de taquito" varias cosas, por ejemplo que la
justicia social era incorregiblemente injusta pero efectiva, pues había visto como otro docente como Mussolini, la había
usufructuado para obtener un poder político absoluto, y de los libros conocía la estrategia del "pan y circo"
romana, más los antecedentes históricos de los dos famosos triunviratos romanos que terminaron en colosales traiciones:
[1°] Gneo Pompeyo Magno, Marco Licinio Craso, y Julio César. [2°] Marco Emilio Lépido, Marco Antonio, y Octavio
[Luego "Augusto"].
Con los militares en el poder, Perón hizo carrera hasta llegar a la vicepresidencia del gobierno de
facto producto del segundo golpe de Estado del que participó derrocando a militares "pro-aliados", y en una
época de ebullición izquierdista, la fuerte tradición nacionalista de los militares argentinos [germanófilos de
larga tradición prusiana], y el incipiente surgimiento de un socialismo nacional no "pro-soviético", le
permitieron a Perón dar el salto de vicepresidente de facto a presidente electo, conformando un triunvirato [no oficial]:
el Coronel Domingo Mercante se encargaría de reclutar y organizar al "Grupo de Oficiales -nazis- Unidos", y el
sindicalista Cipriano Reyes fundador del Partido Laborista, le cedería en bandeja a su partido para que se presente como candidato,
y le aportaría a los muchachos que serían la fuerza de choque de Perón para tomar por asalto a todos los sindicatos
creados por socialistas, comunistas, y anarquistas, de la misma forma que en Italia Mussolini lo hizo con el grupo paramilitar
"Camisas negras", que Hitler copió como "Camisas pardas", y que Perón no pudo uniformar por la oposición
del G.O.U. quedando desde entonces sus fuerzas de asalto conocidas como los "descamisados".
Cipriano Reyes cayó primero: El fue el sindicalista que desalojó a los "cosacos" del sindicato de la carne. Segundo, fue quien fundó el Partido Laborista, autodefinido como una especie de socialismo no marxista, o sea bastante flojo en lo que respecta a teoría e ideología, pero muy ducho en cuanto a organización, movilización, y "lucha" sindical. Tercero, fue uno que por defender los derechos de los trabajadores de la carne frente a los abusos de los capangas locales de los ingleses, fue a dar con sus huesos en la cárcel tras una huelga contra "La Anglo", uno de los mayores frigoríficos de la década del 40. Y finalmente... fue el verdadero inventor del 17 de octubre.
Resulta que no fue la CGT la que salió a reclamar por la liberación de Cipriano, sino su hermano que llevó su pedido hasta el vicepresidente y secretario de trabajo de la dictadura militar: el coronel Juan Domingo Perón, que vió la oportunidad de hacer un cambio de favores y así "reclutarlo".
Cuando la enésima demostración de demagogia de Perón le valió la salida del gobierno, obligado a renunciar y, acto seguido, guardado bajo llave en la cárcel de la isla Martín García, se precipitó el rechazo de la Confederación General del Trabajo que a esta altura ya era una aliada estratégica de Perón [aunque todos los primeros sindicatos creados por anarquistas, comunistas, y socialistas, eran forzosamente opositores ideológicamente de un Perón del que se sabía que integraba una logia de oficiales nazis: el "GOU"]. Pues bien, en la CGT había una enorme cantidad de sindicatos nuevos proto-peronistas incubados durante el mandato de Perón en la secretaría de trabajo, que se impusieron en la votación para declarar una huelga para el 18 de octubre: una simple huelga sin movilización. Pocos años después con Perón presidente, ya no habrían más votaciones ni huelgas y siempre se haría su voluntad, con los viejos líderes de izquierda pasados a retiro al estilo mafioso, o encarcelados.
Pero, pese a que el paro era sin movilización, Cipriano Reyes y su gremio [5.000 activistas, cada uno encargado de llevar a cuatro personas más] ya habían organizado una movilización para el 16, que finalmente se postergó para el día siguiente. La masa de gente originalmente calculada en 25.000 personas se fue incrementando en el camino por los barrios obreros de Avellaneda, y se estima que para las cuatro de la tarde unas 50.000 personas coparon pacíficamente la Plaza de Mayo.
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Los militares fueron sorprendidos, y tan sorprendidos, que salían como si nada a mirar a la marea humana desde el balcón de la Casa Rosada, balcón que poco después casi pasaría a formar parte del patrimonio de Perón.
Lentamente los militares tomaron conciencia de la trascendencia de
los hechos, y a poco de entrar en pánico, no tuvieron mejor idea que llamar a Perón y pedirle "que saque a esos
locos de la plaza", y obviamente jamás entendieron que al hacerlo estaban firmando la rendición. En cambio
Perón sí lo entendió y lo capitalizó de forma impecable, comenzando por reescribir rápidamente
la historia de su triunfo borrando de ella a Cipriano Reyes, y poniendo a Evita en el papel estelar de la agitadora movilizadora
de las masas que obtuvieron la liberación del coronel del pueblo. Una vez en el poder y solidificado el relato
mítico del 17 de octubre gracias a la estatización de toda la prensa, radiotelefonía, y hasta el cine [si
hubo una mujer protagonista, fué Isabel Ernst secretaria y amante de Mercante -preso junto con Perón- que, por sus contactos
con los sindicalistas, hizo de nexo transmitiendo las órdenes de Perón].
[Perón fue el dueño del primer multimedios de Argentina], a Cipriano Reyes que insistía en reivindicar
su papel en la historia, Perón a la larga [después de un intento de homicidio fallido cuando acribillaron su auto]
lo terminaría metiendo preso, en donde lo picanearon hasta castrarlo según es "vox populi", y según
el relato de uno de sus carceleros [mi abuelo materno], pero, antes de eso Perón se siguió aprovechando de los
servicios de Cipriano: cuando Perón se presentó como candidato a presidente en las elecciones convocadas por la
dictadura militar de la que él era vicepresidente, lo hizo encabezando la fórmula del Partido Laborista que
había fundado Cipriano, que además le sumó votos gracias a su candidatura a diputado por la Provincia de
Buenos Aires.
En la lista de "tareas para el hogar" del tirano perfecto, Perón tenía anotado no sólo ser el creador de su propio destino de gloria, sin deberle nada a ningún plebeyo [y menos a uno que no dejaba de abrir la boca], sino también el de ser el líder de un partido único o hegemónico, y para ello ordenó disolver a todos los partidos de la alianza que lo había llevado al poder, para reenlistar a todos sus militantes dentro del Movimiento Nacional Justicialista [Nota: el Laborismo fue un invento de Cipriano Reyes, y el Movimiento, fue un invento de Mussolini], pero Cipriano se consideraba creador del sindicalismo que había barrido a los comunistas [por las buenas o por las malas], mismo sin el que Perón no era nada, y además se consideraba el creador del 17 de octubre sin el que Perón seguiría preso en Martín García, por lo que no podía aceptar el verticalismo militarista de Perón, y rechazó la orden de disolver el Partido Laborista, pasando a ser opositor, lo que lo llevó a ser un preso político: El 24 y 25 de septiembre de 1948, el gobierno peronista anunció que un grupo comandado por Cipriano Reyes planeaba atentar contra Perón y Evita, luego el 12 de octubre a la salida del teatro Colón, Cipriano Reyes fue capturado y encarcelado hasta ser liberado por la revolución de 1955, tras lo que intentó reflotar al partido laborista, pero en un país ya para siempre dividido entre peronistas y anti-peronistas, no habría más lugar para Cipriano Reyes [1906-2002].
Esta es la historia del "Día de la lealtad", que obviamente oculta que fue el día de una de las mayores traiciones de nuestra historia, y también es la historia del partido laborista [que se retiró de la vida política invicto] cancelando la posibilidad que Argentina no supo aprovechar para tener como en U.S.A o en Inglaterra, a un "péndulo" entre dos partidos: uno de derecha, y otro de una izquierda moderada, para en su lugar tener a un partido hegemónico corporativo de inspiración fascista, y a una derecha que tardaría décadas para salir de las sombras conspirativas y organizarse como un partido político en regla, que además tuvo una muy corta vida [U.Ce.De. tercera fuerza en la elección en la que triunfara C. S. Menem].
La cronología del Laborismo argentino es esta: Surge como expresión política del sindicalismo que desaloja al comunismo en decadencia. Se constituye como partido político para las elecciones del 24 de febrero de 1946, en las que debuta triunfando. El 23 de mayo de 1946 y diez días antes de asumir la Presidencia de la Nación, Perón ordena que se disuelvan el Partido Laborista, la UCR Junta Renovadora, y los Centros Cívicos Independientes, para unificarlos dentro del Partido Justicialista cuya titularidad asumiría Perón que sería al mismo tiempo presidente del partido, el "Primer trabajador" de una CGT en la que todo opositor estaba preso o exiliado, y finalmente Perón también era el nuevo Presidente de la Nación. Los radicales aceptan pero Cipriano Reyes se opuso y pretendió mantener el partido pese a que los sindicatos ya habían sido todos tomados por asalto. El partido no se opone a Perón, pero tampoco quiere suicidarse. El 29 y 30 de mayo de 1946 en la Cuarta Conferencia Nacional renuncia el Comité Directivo Central para que un Congreso Nacional decidiera la unificación con el P.J. con la condición de respetarse una representación acorde a su importancia política y numérica, lo que fue aprobado. Poco después, Perón traiciona el acuerdo, y el 17 de junio de 1946 anunció la disolución definitiva del Partido Laborista.
Perón fue la carta ganadora del militarismo para cerrar una
dictadura impopular y pasar a una democracia controlada por un partido cívico-militar en el que su segundo al mando fue
Mercante, un muy eficiente gobernador de la Provincia de Buenos Aires, al que Perón también traicionaría.
Esto explica por qué una parte del ejército se quedaría para siempre con el peronismo entre ceja y ceja,
y también la primera traición a Cipriano explica por qué ningún líder sindical haya siquiera
intentado repetir otro 17 de octubre cuando Perón se escapaba hacia Paraguay.
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Mercante fué quien la presentó Evita a Perón [Evita lo bautizó como "el corazón de Perón"].
Era el dueño de la quinta de San Vicente que, como le gustaba tanto a Perón, se la vendió, Aún hoy
tiene el récord de obras públicas en la Provincia de
Buenos Aires... en donde sacó más votos que Perón: y Perón le dió una patada en el culo, hizo
quitar todas las placas con su nombre de las escuelas que había hecho construir, y lo borró de la historia.
Las causas
que se barajan son dos: Primero, la confirmación de que Evita fué amante de Mercante [que estaba casado] antes de
Perón, o segundo [partiendo del hecho confirmado que la jóven Evita vivió en un hotel pagado por Mercante],
el que Mercante haya embarazado a su ex-secretaria y luego secretaria privada de Evita, Isabel Ernst, y ésta no se lo perdonó...
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Nota: Tras caer en desgracia, Mercante tuvo la suerte de no terminar muerto como suele ser el destino de los ex "mano derecha" de tiranos, y se fugó con Isabel Ernst a Uruguay en donde tuvieron un hijo. |
Es muy curioso que el apodo de la última esposa de Perón
haya sido "Isabelita". Dejando atrás a los chismes de dormitorio, una Evita de una infancia muy pobre y
problemática, ciertamente había abusado del poder que supo tener, perjudicando a muchos simplemente porque podía
hacerlo impunemente y, como suele pasar, este tipo de personas que no pueden vivir con su rencor se vuelven paranoicas y
sospechan de confabulaciones en su contra, con o sin informantes aduladores en su entorno, lo que por ejemplo hizo que no se dejase
operar permitiendo que avance el cáncer que la mataría a los 33 años de edad.
Perón les enseñó a sus buenos muchachos, que la
organización vence al tiempo, y una de las consecuencias de esto es tener a toda la cúpula sindical peronista
treinta años atornillada al poder, pese a que nunca fue tan baja la afiliación a los sindicatos. Tener pocos
afiliados, y de un sólo partido, les garantiza la perpetuidad en sus tronos, y además, el dinero que entra a los
sindicatos más por sus manejos mafiosos que el que ingresa por cuotas sindicales, no se diluye entre muchas personas.
Matemáticamente, si todos los trabajadores estuviesen afiliados a su sindicato, el peronismo no podría mantener su
hegemonía, pues peronista es el 30% del país, pero la cantidad de peronistas trabajadores en bastante menor, porque muy
irónicamente la mayoría de los desocupados son activos clientelares del partido de los trabajadores. Entonces, a lo que
hay que animarse es a presentar una lista opositora en algún sindicato, perdiendo dinero pero apostando a futuro. Por ejemplo:
si el candidato opositor al peronismo quiere ganar, va a tener que apostar por aumentar la cantidad de afiliados aunque pierda y con
ello el dinero que se descuenta de los salarios de sus votantes vaya a parar a los bolsillos de los "sindigarcas" peronistas
[sindicalistas + oligarcas, según el neologismo de Gloria Alvarez]. Sin ese sacrificio y aceptando que de entrada competir
sería como meter la cabeza en la boca del lobo, nunca se va a destronar a ninguno de estos corruptos de los que apenas uno
[portuarios] está preso.
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| igual peronismo. |
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![]() | Ni soñando. |
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